El ajedrez y las matemáticas son como primos hermanos porque usan la misma forma de pensar. Jugar ajedrez no te va a enseñar a resolver ecuaciones difíciles de la noche a la mañana, pero sí funciona como un gimnasio para tu cerebro.
Al jugar, entrenas la mente para ser más lógica, entender mejor el espacio y resolver problemas. Así, cuando te toque estudiar matemáticas, tu cerebro ya tendrá la fuerza y la práctica necesarias para que te resulten mucho más fáciles.